Un violín, un piano de cola, una guitarra de lutier o un saxofón profesional no son solo caros de reponer: muchos son piezas únicas, con un valor que crece con los años y que ningún fabricante puede simplemente "volver a hacer igual". Y sin embargo, es habitual que su dueño no tenga claro si está bien asegurado, o directamente no lo esté en absoluto.
Un instrumento no vive en un cajón. Sale a ensayos, a clases, a conciertos, viaja en coche, en tren, a veces en avión, y todo ese trajín es precisamente cuando más riesgo de golpe, caída o robo corre. Te explicamos qué cubre un seguro pensado específicamente para esto.
Qué cubre un seguro específico para instrumentos musicales
- Robo, tanto en casa como fuera de ella
- Daños accidentales: golpes, caídas, roturas durante el uso normal
- Daños en el transporte, incluido el equipaje facturado en un vuelo, uno de los momentos de mayor riesgo real para un instrumento
- Daños por humedad o cambios bruscos de temperatura, algo especialmente relevante en instrumentos de madera
- Cobertura en cualquier lugar: en casa, en un ensayo, en un concierto o de viaje
Lo que queda fuera
El desgaste propio del uso (cuerdas, lengüetas, afinación) no se considera un daño asegurable, igual que un fallo mecánico o electrónico que no venga de un accidente concreto. Y un clásico: dejar el instrumento sin vigilancia dentro de un coche suele estar excluido o sujeto a condiciones especiales, precisamente porque es una de las situaciones donde más robos ocurren.
Revisa siempre la letra pequeña sobre "instrumento sin vigilancia": es la exclusión que más disgustos da, y la que menos se lee antes de contratar.
Cómo se valora el instrumento
Para instrumentos caros, antiguos o de fabricación artesanal, la aseguradora suele pedir una factura de compra o una tasación profesional. Sin ese soporte documental, aplicará su propia valoración de mercado, que no siempre coincide con lo que de verdad costaría reponer un instrumento concreto, sobre todo si es una pieza única o ya no se fabrica igual.
Merece la pena volver a tasar el instrumento cada cierto tiempo, especialmente si su valor ha subido con los años (habitual en instrumentos de cuerda antiguos) o si se le han hecho modificaciones o mejoras relevantes.
¿Quién lo necesita de verdad?
- Músicos profesionales que viven de su instrumento y no pueden permitirse quedarse sin él
- Estudiantes de conservatorio con un instrumento de valor considerable
- Miembros de orquestas o bandas que transportan el instrumento con frecuencia
- Coleccionistas de instrumentos antiguos o de valor creciente
Si tu instrumento es de gama de iniciación y apenas sale de casa, quizá no sea tu prioridad ahora mismo. Pero si es una herramienta de trabajo, una pieza de colección o simplemente algo que no podrías reponer sin dolor, sí lo es.
Preguntas frecuentes
¿Se puede asegurar cualquier instrumento musical?
Sí, desde uno de iniciación hasta uno de fabricación artesanal o de coleccionista. Lo que cambia es la prima y la documentación exigida, más estricta cuanto mayor es el valor declarado.
¿Qué cubre un seguro específico para instrumentos musicales?
Robo, daños accidentales, daños en el transporte y, en muchas pólizas, también daños por humedad o cambios de temperatura, estés donde estés.
¿Qué queda excluido habitualmente?
El desgaste normal por el uso, los fallos mecánicos o electrónicos sin accidente de por medio, y dejar el instrumento sin vigilancia dentro de un vehículo.
¿Cómo se calcula cuánto vale el instrumento a efectos del seguro?
Con factura de compra o tasación profesional, sobre todo en instrumentos caros o antiguos. Sin eso, la aseguradora aplica su propia valoración de mercado.