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¿El seguro a todo riesgo cubre las averías del coche?

Es una de las frases que más se oyen y de las que más disgustos dan: "yo tengo todo riesgo, a mí me lo cubren todo". Luego el coche se queda en el taller con la caja de cambios rota, llega un presupuesto de 3.000 euros y la aseguradora dice que no. Y tiene razón.

La respuesta corta: no, y da igual la modalidad

Ningún seguro de coche cubre las averías. Ni el de terceros, ni el de terceros ampliado, ni el todo riesgo con franquicia, ni el todo riesgo sin ella. No es letra pequeña de una compañía concreta: es cómo funciona el seguro.

Una póliza de coche paga los daños que vienen de un hecho súbito, accidental y externo al vehículo: un golpe, un granizo, un incendio, un robo, un acto vandálico. Una avería es justo lo contrario: nada le ha pasado al coche desde fuera, sino que una pieza suya se ha roto por su propio funcionamiento, por desgaste o porque venía defectuosa. Ese riesgo no está en la póliza, y por eso no se paga con la prima.

Lo que sí paga el seguro aunque a ti te parezca una avería

La frontera no está donde mucha gente cree, así que conviene tenerla clara:

  • Daños mecánicos que vienen de un accidente cubierto. Si el motor se destroza en una colisión, o se ahoga en una inundación, eso no es una avería: es la consecuencia de un siniestro. Entra en la garantía que tengas contratada.
  • La grúa, incluso por avería. Es la excepción más útil del día a día. La asistencia en carretera remolca el coche aunque se haya parado solo. Ojo al detalle que casi nadie mira: desde qué kilómetro de tu domicilio empieza a funcionar.
  • La rotura de lunas, que va en su propia garantía y no depende de que haya habido un golpe.
  • Incendio y robo, si la modalidad los incluye, aunque el incendio lo haya provocado un fallo eléctrico del propio coche.

Lo que no vas a cobrar nunca por la vía del seguro

Embrague, distribución, caja de cambios, turbo, inyectores, filtro de partículas, alternador, batería, amortiguadores, dirección, electrónica y centralitas. Y todo lo que se gasta con el uso: frenos, neumáticos, escobillas, aceite. Se añade además una cláusula que aparece en todos los condicionados: los daños provocados por falta de mantenimiento tampoco se pagan, aunque acaben en algo que parezca un siniestro.

Hasta dónde llega esto: el caso extremo

Sirve de ejemplo el Ferrari Purosangue, porque enseña la frontera en su versión más cara. Su suspensión prescinde de las barras estabilizadoras y coloca en cada rueda un motor eléctrico sin escobillas de 48 voltios, refrigerado por líquido, capaz de empujar con hasta 6.000 newton de forma independiente. Necesita batería propia bajo el asiento del conductor y su propio circuito de refrigeración. Delante lleva además una caja de transferencia con dos velocidades y embragues multidisco para repartir el par entre las ruedas delanteras. Son 725 CV, 2.033 kilos y un precio de partida en España de 430.000 euros.

Si uno de esos cuatro motores de suspensión falla por su cuenta un martes cualquiera, la póliza del coche no pone un euro. Es una avería, y da igual que el coche cueste 430.000 euros o 14.000.

Y esto no es un problema de quien conduce un Ferrari. La suspensión pilotada, las redes eléctricas de 48 voltios y las cajas de doble embrague hace años que bajaron a los coches de calle, y cada una de esas piezas es cara de sustituir y ninguna la cubre el seguro. Es el mismo cambio de fondo que obliga a mirar con otros ojos qué cambia en el seguro de un coche eléctrico, donde la pieza cara ya no es la chapa sino la batería.

La zona gris que más discusiones genera

El caso clásico: revienta un neumático a 120 y te sales de la vía. Los daños del accidente se tramitan como accidente y entran donde te corresponda por tu modalidad. El neumático que reventó, no: esa pieza se rompió sola. Se paga lo que causó el golpe, no lo que lo provocó.

Funciona también al revés, y conviene saberlo: si el perito concluye que el siniestro viene de una avería que estaba anunciada y sin atender, el rechazo puede alcanzar a todo lo demás. Guardar las facturas de las revisiones no es manía del taller.

Entonces, ¿dónde está cubierta una avería?

En otros tres sitios, ninguno de ellos tu póliza de coche:

  • La garantía legal del vendedor, que responde de los defectos que el coche ya traía cuando te lo entregaron, no de lo que se rompe por el uso.
  • La garantía comercial del fabricante, la de los primeros años, con sus condiciones de mantenimiento en red oficial.
  • La garantía mecánica, que se contrata aparte y cubre precisamente la rotura de piezas por su propio funcionamiento. Tiene periodo de carencia, límite por avería y condiciones de antigüedad y kilómetros. No sustituye al seguro: cubre el hueco que el seguro deja abierto a propósito.

Tres comprobaciones que puedes hacer hoy

Coge tus condiciones particulares y mira si llevas asistencia en carretera y desde qué kilómetro; si el coche sigue dentro de la garantía del fabricante y hasta cuándo; y si en su día contrataste una garantía mecánica, que muchas veces se vende con el coche y se olvida. Con esas tres respuestas sabes exactamente qué pasa si mañana el coche no arranca.

Preguntas frecuentes

¿El seguro a todo riesgo cubre las averías mecánicas?

No. Ninguna modalidad de seguro de coche cubre las averías, tampoco el todo riesgo sin franquicia. El seguro paga los daños que vienen de un hecho súbito, accidental y externo al vehículo. Una avería es lo contrario: el coche se rompe por sí solo, por uso, desgaste o defecto de una pieza.

¿Y si lo que se rompe es el motor?

Depende de por qué se rompe. Si el motor se daña en una colisión, en un incendio o al tragar agua en una inundación, y tienes la garantía correspondiente, el seguro responde. Si se gripa conduciendo, sin que haya pasado nada más, es una avería y no la cubre la póliza.

¿La grúa me la pagan si me quedo tirado por una avería?

Sí, esa es la excepción práctica más útil: la asistencia en carretera cubre el remolque también por avería, no solo por accidente. Conviene mirar desde qué kilómetro de tu domicilio empieza a funcionar, porque muchas pólizas no cubren la avería que ocurre en la puerta de casa.

¿Qué es la garantía mecánica y en qué se diferencia del seguro?

Es un producto aparte que cubre precisamente lo que el seguro excluye: la rotura de piezas por su propio funcionamiento. Suele tener periodo de carencia, un límite por avería y condiciones de antigüedad y kilometraje del coche. No sustituye al seguro, lo complementa.

Si revienta un neumático y me salgo de la vía, ¿quién paga qué?

Los daños del accidente se tratan como accidente y entran en la garantía que tengas contratada. El neumático que reventó, no: esa pieza se rompió sola y es una avería. Es el caso que mejor explica dónde está la frontera.

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