Montar un stand, una tienda o un local de restauración en un aeropuerto como Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Palma de Mallorca, Málaga-Costa del Sol, Alicante-Elche, Valencia, Bilbao, Gran Canaria, Tenerife Sur o Ibiza no funciona como alquilar un local en la calle. Antes de pensar en el seguro, hay que entender el marco en el que te mueves, porque condiciona directamente qué coberturas te van a pedir.
No es un alquiler, es una concesión
Los espacios comerciales de los aeropuertos gestionados por AENA (la práctica totalidad de los grandes aeropuertos españoles) no se alquilan sin más: se adjudican mediante licitación pública, un concurso sujeto a principios de publicidad, transparencia, objetividad y concurrencia. Jurídicamente, estos contratos se consideran concesiones de servicios, no arrendamientos, lo que implica un nivel de exigencia distinto al de un local de calle desde el primer momento.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: antes incluso de operar el negocio, tienes que superar el propio proceso de adjudicación, y ese proceso ya exige garantías económicas.
Las garantías de la licitación (no son seguros, pero se confunden con ellos)
~2.000 €
garantía provisional habitual para poder presentarse al concurso
Variable
garantía definitiva, exigida ya al adjudicatario según cada pliego
La garantía provisional se puede constituir de varias formas: en metálico, en valores, mediante aval bancario, o mediante un seguro de caución. Esta última opción es la que más sorprende a quien no viene del mundo asegurador: un seguro de caución es, en la práctica, una garantía de cumplimiento que emite una aseguradora en lugar de un banco, y que puede sustituir al depósito en efectivo. Tras la adjudicación, hay que constituir además una garantía definitiva, cuyo importe varía según la licitación concreta.
Los seguros que exige el contrato de concesión
Una vez adjudicado el espacio, el contrato de concesión exige una batería de seguros específica, más exigente que la de un local convencional:
- Responsabilidad civil de explotación: cubre los daños que tu actividad pueda causar a terceros dentro de las instalaciones aeroportuarias
- Multirriesgo del local o stand: incendio, agua, robo, rotura de cristales y daños al mobiliario y contenido
- Responsabilidad civil de producto: especialmente relevante si vendes algo que se consume o se usa, como comida, bebida, alcohol o electrónica de duty free
- Pérdida de beneficios: compensa los ingresos que dejas de generar si un siniestro te obliga a cerrar el stand temporalmente
AENA suele exigir figurar como asegurado adicional en tu póliza de responsabilidad civil, con una cláusula poco habitual fuera de este contexto: la falta de pago de la prima, ya sea única, primera o siguiente, no puede dejar sin cobertura al aeropuerto, aunque tú como tomador hayas incumplido tus obligaciones con la aseguradora.
Lo que varía según el aeropuerto
El marco general (licitación pública, garantías provisional y definitiva, batería de seguros con AENA como asegurado adicional) es común a todos los aeropuertos gestionados por AENA, ya sea que montes tu negocio en Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Palma de Mallorca, Málaga, Alicante, Valencia, Bilbao, Gran Canaria, Tenerife Sur o Ibiza. Lo que cambia de un aeropuerto a otro, y de una licitación a otra dentro del mismo aeropuerto, son los capitales mínimos exigidos, el importe de la garantía definitiva y algunos requisitos concretos del pliego de condiciones. No existe una cifra universal válida para todos los casos: hay que revisar el pliego específico de la licitación a la que te presentes.
Por qué conviene revisarlo con calma
Entre la garantía de la licitación, la póliza de responsabilidad civil con cláusulas específicas para AENA, el multirriesgo del local y la posible responsabilidad de producto, es fácil que algo se quede corto o mal ajustado si se contrata cada seguro por separado y sin conocer bien las exigencias reales del pliego. Tener una visión de conjunto, revisada por alguien que entienda tanto el negocio como el contexto de la concesión aeroportuaria, evita sorpresas justo cuando menos conviene tenerlas: en plena adjudicación o ya con el negocio funcionando.