Cada verano se repite el mismo patrón: sales de vacaciones con la maleta a medio cerrar y la cabeza en la playa, y la vivienda se queda semanas sin nadie que la vigile. La mayoría de los problemas que surgen mientras estás fuera (una tormenta, una fuga de agua, un intento de robo) no dependen de la suerte, sino de un puñado de revisiones que llevan diez minutos y que casi nadie hace antes de cerrar la puerta.
Antes de una tormenta de verano
Las tormentas de verano son rápidas y violentas, y si no estás en casa no hay nadie que reaccione a tiempo. Antes de irte:
- Recoge toldos, sombrillas y muebles de terraza que el viento pueda arrastrar o volcar.
- Cierra bien puertas y ventanas, sobre todo las que dan a terraza o balcón, para evitar la entrada de agua.
- Desconecta los aparatos eléctricos sensibles (televisión, router, ordenador) por si hay una subida de tensión con la tormenta.
- Revisa los desagües y sumideros de terrazas y patios para que no se acumule agua si llueve con fuerza.
El calor también tiene sus propios riesgos
No hace falta una tormenta para que algo salga mal: el calor y una instalación eléctrica algo justa son una combinación habitual de incendios domésticos en verano.
- Desenchufa los electrodomésticos que no vayas a usar, especialmente los que generan calor.
- No sobrecargues regletas y comprueba que no haya cables pelados o enchufes en mal estado.
- Retira materiales inflamables de terrazas y balcones y elimina la vegetación seca del jardín, si tienes.
Evita una fuga de agua mientras no estás
Una fuga de agua no da tanto miedo como un incendio, pero puede acumular semanas de daño antes de que alguien la note. Dos gestos evitan la mayoría de sustos:
- Cierra la llave de paso general si vas a estar fuera más de unos pocos días.
- Revisa el estado de los electrodomésticos con toma de agua (lavadora, lavavajillas, termo) antes de irte.
Reduce el riesgo de robo y ocupación
Una vivienda vacía varias semanas es un objetivo más fácil, y no hace falta que lo parezca desde fuera. Simular presencia con temporizadores en luces y persianas, cerrar bien todos los accesos y evitar publicar en redes sociales que estás fuera hasta que vuelvas reduce bastante el riesgo. Conviene además saber qué diferencia hay entre robo, hurto y expoliación en tu póliza, porque no todas las situaciones se cubren igual ni con los mismos límites.
La idea no es convertir la vivienda en un búnker, sino que no dé sensación de estar vacía. Un vecino o un familiar que pase de vez en cuando a recoger el correo suele ser tan disuasorio como cualquier temporizador.
Qué cubre tu seguro si algo falla estando fuera
Si a pesar de todo ocurre algún daño mientras estás de vacaciones, tu seguro de hogar sigue funcionando igual que cualquier otro día: no deja de aplicarse por el hecho de que no estuvieras en casa. Lo que sí cambia es la rapidez con la que lo detectas, así que documenta cualquier daño con fotos en cuanto vuelvas y avisa a tu mediador cuanto antes, sobre todo si hay indicios de que alguien ha entrado sin tu permiso.