Imagínate viendo cómo se enciende la Torre Eiffel al caer la noche, desde los jardines del Trocadéro, con una copa de vino y toda la ciudad a tus pies. O recorriendo las salas del Louvre sin prisa, deteniéndote más tiempo del que tenías pensado frente a un cuadro que no esperabas que te emocionara tanto. O paseando junto al Sena un domingo por la mañana, con los puestos de libros de segunda mano abriendo poco a poco.
París es de esas ciudades que ya conoces antes de pisarla, y que aun así te sorprende en cada esquina: Montmartre con sus calles empedradas, los Campos Elíseos, un café con croissant que sabe distinto a cualquier otro. Una ciudad hecha para caminarla sin reloj.
Lo que te espera
- La Torre Eiffel, de día y, sobre todo, de noche cuando se ilumina
- El Louvre y sus obras maestras, del Renacimiento a la Grecia clásica
- Montmartre y el Sacré-Cœur, con sus vistas sobre toda la ciudad
- Un paseo en barco por el Sena, para ver París desde el agua
- Los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, el eje más elegante de la ciudad
Lo que conviene tener en cuenta
Francia es país de la Unión Europea, así que la Tarjeta Sanitaria Europea te cubre en la sanidad pública. Pero, como en cualquier gran capital turística, buena parte de la atención rápida se da en centros privados, donde esa tarjeta no sirve de nada.
El metro parisino (RATP) sufre huelgas con cierta frecuencia, y algunas estaciones cercanas a puntos de manifestación pueden cerrar sin apenas aviso, algo difícil de anticipar si no sigues la actualidad francesa. Estaciones como Louvre-Rivoli, Bir-Hakeim (junto a la Torre Eiffel) o Abbesses son también las más señaladas por los hurtos a turistas, junto con timos habituales cerca del Sacré-Cœur o el Trocadéro, como falsas peticiones firmadas o pulseras de la amistad que acaban pidiéndote dinero.
Si llegas en el RER B desde el aeropuerto Charles de Gaulle, presta especial atención a tu equipaje: es una de las rutas más señaladas para el robo de maletas a turistas recién llegados, todavía desorientados con el trayecto.
En el último paso de la reserva del vuelo o del paquete, suele aparecer la opción de añadir un seguro de viaje. Es cómodo, pero quien te lo ofrece ahí tiene, sobre todo, interés en cerrar la venta del viaje, no en encontrarte la cobertura que mejor encaja con tu plan en París. Conviene que quien te asesore sobre el seguro no sea quien te vende el billete.
Qué debe cubrir tu seguro de viaje a París
- Gastos médicos y hospitalización, también en clínicas privadas, con capital suficiente
- Repatriación sanitaria, ante cualquier imprevisto de salud
- Equipaje, frente a robo, pérdida o retraso, con especial atención al trayecto desde el aeropuerto
- Cancelación y gastos de anulación, útil si una huelga de metro o un cierre de estación te descuadra el itinerario
- Responsabilidad civil, para cualquier imprevisto durante tu estancia
Si tu viaje va más allá de París y también vas a recorrer otras zonas de Francia, en nuestra guía general de seguro de viaje a Francia tienes más detalles. París se merece un viaje sin distracciones. Con el seguro adecuado, lo único que te queda por decidir es en qué terraza sentarte a ver pasar la tarde.