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¿Se puede cambiar el seguro de decesos de compañía?

Sí, se puede. Un seguro de decesos se cambia de compañía como cualquier otro: avisando a tiempo. Ninguna aseguradora puede impedírtelo, ni pedirte un motivo, ni cobrarte por marcharte. Lo que de verdad importa no es el trámite, que es sencillo, sino con qué póliza te quedas después.

Cómo se hace: un mes de aviso

El seguro de decesos se renueva solo cada año. Para que no lo haga, hay que oponerse a la prórroga por escrito con al menos un mes de antelación al vencimiento. Lo dice el artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro, y ese plazo es tuyo por ley: la compañía, si es ella la que quiere no renovar, tiene que avisarte con dos meses. Sobre ese desequilibrio y lo que pasa cuando no se respeta escribimos en qué dice la ley si te suben el seguro sin avisar.

Conviene mandarlo de forma que quede constancia y no apurar al último día. Si el aviso llega tarde, el contrato se prorroga un año más y toca esperar al siguiente vencimiento.

Qué hay que revisar antes de firmar la nueva

Un seguro de decesos se cambia una vez cada muchos años, así que el momento de mirarlo con calma es este. Estos son los puntos que hay que tener sobre la mesa:

  • La antigüedad. Los años que llevas pagando valen, y no tienen por qué desaparecer porque cambies de aseguradora. Es lo primero que hay que poner por delante, antes de hablar de precio
  • El capital contratado. Es el fallo más repetido del ramo: pólizas firmadas hace décadas que cubren 3.000 € cuando un sepelio cuesta hoy bastante más. Lo que falta lo pone la familia, en el peor momento posible
  • El tipo de prima. Natural, nivelada o mixta. No cambia lo que pagas este año, cambia lo que pagarás dentro de veinte, y por eso conviene saber cuál tienes y cuál te ofrecen
  • Las carencias. Cuánto tiempo pasa desde que firmas hasta que la póliza cubre de verdad, y si te las aplican otra vez viniendo de otra compañía
  • Quién queda asegurado. Muchas pólizas de decesos son familiares. Conviene comprobar que en la nueva siguen estando todos los que estaban, y con las mismas condiciones
  • Lo que cubre más allá del sepelio. El ramo ha cambiado mucho: hoy hay coberturas como el borrado de la huella digital o el apoyo psicológico a la familia que hace diez años no existían

Según tu edad, el cambio se plantea de otra forma

Cambiar se puede a cualquier edad. Lo que cambia es qué hay que mirar: a los treinta años, lo que hace buena a una póliza de decesos no es lo mismo que a los setenta.

  • Si eres joven, lo que decide es el tipo de prima. Con una prima natural pagas poco ahora y algo más cada año que cumples, así que la póliza que hoy parece la barata puede ser la cara dentro de treinta años. Como los años de antigüedad que dejas atrás son pocos, es la edad en la que cambiar sale más a cuenta, y en la que más conviene mirar si te ofrecen prima nivelada
  • Si tienes familia a tu cargo, la póliza deja de ser solo tuya. Hay que comprobar nombre por nombre quién queda asegurado en la nueva, qué pasa con los hijos cuando lleguen a la edad en la que dejan de estar cubiertos como tales, y si el capital que te ofrecen es para cada asegurado o uno solo repartido entre todos
  • Si ya tienes una edad, lo que pesa son los años pagados y las carencias. La compañía nueva puede volver a aplicártelas, y ahí es donde un cambio se tuerce: la antigüedad reconocida y la carencia se piden por escrito antes de firmar, no se dan por hechas. Si no las conceden, muchas veces lo que más conviene es quedarse y mejorar la póliza que ya tienes

Cuál de los tres casos es el tuyo lo sabes tú. Qué te conviene exactamente se ve con la póliza delante, y es lo que hacemos contigo.

Eso es exactamente nuestro trabajo

Esa lista es larga, está escrita en el idioma de las condiciones generales y no hay forma razonable de que la repase una persona sola, delante de la mesa de una oficina y con prisa por firmar. Es el trabajo de un corredor, y es el que hacemos.

En ATALAYA BROK no trabajamos para ninguna aseguradora, trabajamos para ti. Comparamos lo que hay, pedimos que te reconozcan la antigüedad, comprobamos que el capital se corresponde con lo que cuesta hoy un sepelio de verdad y te decimos también cuando lo que más te conviene es quedarte donde estás, que pasa más veces de las que parece.

Y no se acaba el día de la firma. Una póliza que estaba bien hace cinco años puede haberse quedado corta hoy, así que la revisamos en cada renovación y damos la cara ante la compañía cuando hace falta. Eso no te cuesta nada: al corredor lo paga la aseguradora, no el cliente.

Si estás dándole vueltas

No hace falta que decidas nada hoy ni que traigas los números preparados. Con la póliza que tienes ahora mismo es suficiente para decirte en qué situación estás, qué se puede mejorar y qué plazo de aviso tienes por delante. Si después quieres cambiar, lo gestionamos nosotros de principio a fin, y si prefieres quedarte, también.

Puedes unirte y lo miramos gratis contigo.

¿Tienes un seguro de decesos?

En ATALAYA BROK revisamos tus pólizas, gestionamos las comunicaciones con la aseguradora y negociamos en tu nombre en cada renovación. Sin coste ni compromiso.

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