El tipo de prima de un seguro de decesos determina cuánto vas a pagar dentro de veinte o treinta años, no solo hoy. Natural, nivelada y mixta no son variantes de marketing: son formas distintas de repartir el mismo coste a lo largo del tiempo, y la aseguradora está obligada por reglamento a decirte por escrito, antes de que firmes, cuál de ellas te está vendiendo. Qué cubre la póliza es otra conversación, y también varía: hay extras cada vez más habituales, como el borrado de la huella digital.
Prima natural: barata al principio, creciente después
La prima natural se recalcula cada año en función de tu edad. Como el riesgo de fallecimiento aumenta con la edad, la prima también sube cada vencimiento. Al principio es la opción más barata de las tres, pero el incremento no es lineal: a partir de cierta edad, la subida se acelera de forma notable.
Es la modalidad que más conviene si buscas el coste más bajo posible a corto o medio plazo, o si no tienes intención de mantener la póliza durante décadas.
Prima nivelada: más cara al empezar, sin el salto por edad
La prima nivelada se calcula promediando el coste esperado de los servicios funerarios y la mortalidad a lo largo de toda la vida del seguro, de forma que cumplir años no la mueva. Eso significa que pagas más que con la prima natural en los primeros años, pero con el tiempo la curva se invierte: acaba siendo más barata que la natural, que para entonces ya se ha encarecido bastante.
Nivelada no quiere decir congelada. Lo que se neutraliza es la subida por cumplir años, no la del coste del entierro: el reglamento de ordenación de los seguros privados exige que las bases técnicas contemplen «la adaptación de las primas a las posibles variaciones en el coste de los servicios». Si el capital asegurado se revaloriza cada año para que siga dando de sí, el recibo sube con él. Lo que te ahorra la nivelada es el encarecimiento por edad, que es el fuerte.
Prima mixta: natural primero, nivelada después
La prima mixta combina las dos anteriores: funciona como prima natural hasta una edad determinada, normalmente entre los 60 y los 65 años, y a partir de ahí pasa a comportarse como prima nivelada. La idea es aprovechar el coste más bajo de la natural mientras eres joven, sin cargar con su subida más pronunciada en la vejez.
En la práctica, es la modalidad que intenta repartir mejor el coste entre "pagar poco ahora" y "no llevarte un disgusto dentro de treinta años".
Las modalidades reconocidas son cinco, no tres
El reglamento que desarrolla la ley de ordenación de los seguros tipifica cinco: nivelada, natural, seminatural, mixta «por combinación de las anteriores» y de prima única. Las tres primeras son las que verás casi siempre. La de prima única se paga de una sola vez y la póliza no vuelve a girarte recibos. Y fíjate en la redacción de la mixta: la ley no dice que tenga que ser natural hasta los sesenta y pico y nivelada después, solo que combina las anteriores. Dónde está el corte y qué pasa en cada tramo lo pone tu contrato, y cambia de una compañía a otra.
Te lo tienen que haber dado por escrito antes de firmar
Esto no es una recomendación, es una obligación de la aseguradora. Antes de celebrar el contrato tiene que entregarte, en papel o en soporte electrónico duradero, de forma clara y precisa: cuál de las cinco modalidades te está ofreciendo, llamándola por su nombre; su definición y el método de cálculo de la prima inicial y de las siguientes; los factores de riesgo que ha tenido en cuenta; cómo se van a actualizar capitales y primas en cada renovación, con qué antelación y por qué vía te lo comunicarán; las condiciones para resolver el contrato; si existe o no derecho de rehabilitación de la póliza; y los límites a la hora de elegir funeraria.
Si no sabes bajo qué modalidad está tu seguro, no es que se te haya pasado: es un documento que deberías tener. Pídelo, y mira de paso las condiciones particulares, donde debe figurar de forma explícita.
Lo que pagas de más con la nivelada no es dinero tuyo
Durante los primeros años, con la prima nivelada pagas por encima de lo que costaría cubrirte ese año. Ese exceso no se evapora: alimenta la provisión del seguro de decesos, que la aseguradora está obligada a constituir. Lo que casi nadie sabe es que el reglamento aclara expresamente que calcular esa provisión «no significa que exista un derecho de disposición del tomador sobre dicha provisión, salvo que esté expresamente concedido en el contrato».
Traducido: salvo que tu póliza te lo reconozca por escrito, veinte años de sobreprima no te los devuelven si un día decides darte de baja. Es el motivo por el que cambiar de compañía con una nivelada antigua sale caro aunque la competencia ofrezca un recibo más bajo: no te llevas la provisión contigo.
La aseguradora no puede dejar de renovarte
Con la prima natural el miedo razonable es que, llegados los ochenta y con el recibo disparado, la compañía decida no seguir. No puede: en el seguro de decesos la ley reserva la oposición a la prórroga del contrato al tomador, es decir, a ti. Subirte la prima dentro de lo pactado sí puede; echarte, no.
Y si descubres que tienes dos seguros de decesos con la misma aseguradora, cosa más frecuente de lo que parece cuando se heredan pólizas familiares, puedes pedir que anulen uno y te devuelvan las primas pagadas desde que empezó la duplicidad.